Alexievich, literatura neo trágica

“Pare de sufrir”, serían las frases falaces de muchos presentadores y presentadoras de televisión en esos programas basura de las mañanas. Parar de sufrir no es posible, lo mejor es conocer un sufrimiento real para entender que la felicidad no es más que otra especie de padecimiento.

Voces de Chernóbil Autora: Svetlana Alexiévich
Voces de Chernóbil
Autora: Svetlana Alexiévich

Para ello invito a leer a Alexievich. Para los incautos, amantes de PC o de DCH, el apellido les sonará a físico matemático o al tío de Raskólnicov. Pues no.

Alexievich es una mujer, periodista y bielorrusa, además se ganó el premio Nobel y eso no es cualquier premiecito que otorguen por vender miles de copias a madres desesperadas, adultos idiotas y alumnos inocentes que siguen creyendo que ‘El Alquimista’ es buena literatura. Esta periodista logró plasmar el sufrimiento en sus libros. Yo me leí, y debo decirlo, por cuestiones laborales (tenía que escribir una reseña para el periódico universitario del lugar donde trabajo) ‘Voces de Chernóbil’.

Debo confesar que al principio esperaba encontrarme el típico libro de compilación periodística, lleno de plagios, datos pendejos y muchas fotos. Pero en ‘Voces de Chernóbil’ no hay plagios, el dato más peyorativo, si se puede decir así, es la mirada poética de un viejo, quien desde un séptimo piso de una urbe rusa, recuerda el sonido del campo.

Los testimonios pueden llevar al lector a reírse de los males ajenos, pero es una risa triste, como la  de un payazo alcohólico en una fiesta de niños. Este tipo de reacción es propia de quien ha leído algo significativo. Sin embargo, si su caso es de un pragmatismo radical y todo lo que lee le debe servir, entonces el libro le expondrá otra historia del accidente nuclear, desde la mirada de las primeras víctimas que se convirtieron en victimarios.

Lo anterior se debe a que la naturaleza humana sigue siendo la misma, entonces los intoxicados por la radiación terminaron contaminando a sus familiares. Esto  solo se da en los animalitos de dios, así lo muestra Alexievich, cuando narra las historias de aquellas mujeres que, por más que se los prohibieron, se quedaron al lado de sus maridos, unos verdaderos muertos en vida, quienes murieron y terminaron matándolas.

¿Por qué propongo llamarla literatura neo trágica? Porque es similar a las tragedias griegas.

 

Solo que en el libro de Alexievich, la categoría llamada Verosimilitud Necesaria, planteada por Aristóteles como una de los puntos más importantes de la tragedia, es superado por un desborde de realidad y dolor, el cual nos muestra la tragedia en otros términos, esos donde ya no hay solución; los términos de la enfermedad mortal; los de la desesperanza real y sobre todo, los términos de la resignación absoluta, esa donde el ser humano sabe que está perdido pero debe seguir viviendo en el abismo de la oscuridad, de la desgracia pero, irónicamente, con una sonrisa.

El libro se consigue en versión digital y puede descargarse en cualquier dispositivo o, como Alexievich recibió el premio nobel, la obra se consigue en cualquier librería. El texto digital (el que me leí) tiene 1215 páginas en versión digital (ahí los neófitos dirán “este man nos puso a leer la biblia”). Impreso tiene aproximadamente 300 páginas.

El crítico literario

Diego-Velasquez-1Soy Diego Velásquez, Comunicador social, maestro en literatura y crítico literario. Amanda de la literatura pesada, las mujeres, la bicicleta y el espíritu del vino.
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Autor: Gabopineda

Soy Gabopineda. De niño me gustaba imaginar: era común verme caminar con la mirada perdida, hablando solo y agitando las manos como evidencia de que sostenía una acalorada discusión con un interlocutor invisible. Desde entonces quedé atrapado en un nido de quimeras. Las historias que imaginé nunca se cumplieron. Pero mi error no fue fantasear sino nunca haber dejado rastro de ello. Este blog pretende corregirlo y, por supuesto, ayudarme a seguir imaginando.

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