Noche con demonios del Caribe

Buziraco es el dios que habita en algunas laderas de las ciudades colombianas. Pero su influencia se ve reflejada en dos capitales. En Cali, donde en su honor construyeron un monumento, las tres cruces, para evitar su presencia, y en Cartagena, donde algunos palenqueros lo siguen adorando en el cerro de la Popa.

Los Cortejos del Diablo Autor: Germán Espinosa
Los Cortejos del Diablo
Autor: Germán Espinosa

Ambas referencias conducen a un mundo oscuro lleno de pecados carnales y música. Sin embargo, la historia que narra German Espinosa, en su libro Los Cortejos del diablo, va más allá de la semblanza de un demonio patuleco y calenturoso.

Este libro, corto en extensión (176 páginas editorial Oveja Negra), es generoso en datos de toda índole. Si algún lector de esos bien ociosos –que se cansó de  historias infantiles estilo Harry Potter o ya se sabe de memoria los  de JRR Tolkien y está cada vez más decepcionado de Games of Thrones– quiere salirse de la rutina, debería abordar esta obra de la literatura colombiana. En ella se narran otras versiones de la fundación de las ciudades de la Costa Caribe, unas más creíbles, donde se muestra toda la humanidad de Pedro de Heredia y su entusiasmo por el licor, el tropel y, sobre todo, por las damas ajenas.

También se narra la historia de un convento de monjas embarazadas, las locuras de una hija bastarda del rey de España, quien era un regalo para los sentidos debido a su belleza libidinosa. Además, emerge un Pedro Claver tentado por la belleza de la bastarda y una bruja nigromante con más de 100 años que puede levitar y ver entre los océanos. Por otro lado, y como para quedar mal después de leerlo, en medio de la historia, aparece un milagroso joven afro quien camina por las aguas, vuela sobre las aldeas y ayudaba a los débiles, pero fue sacrificado por la Santa inquisición, descrita como una institución de manejo corrupto y pasional.

Esta es una de las mejores novelas de German Espinosa, quien en 1970 condimentó un poco más la literatura colombiana, prolija, por esos  años, de grandes obras y renombrados escritores.

 

Además del tema llamativo, para escribir la novela, el autor, investigó profundamente la historia de colonia y lo hizo de verdad, ya que (esto en caso de que algún incauto, ignorante y amante del reguetón, no se haya dado cuenta que en 1970 no había internet y para conocer existían las bibliotecas, los documentos históricos y la tradición oral) los  personajes, los lugares y los hechos pueden ser rastreados y analizados.

Invito a los lectores cansados de historias menores a que dejen descansar los libros basados en mitologías lejanas y descubran este universo oculto de lo prohibido aquí en Latinoamérica. Eso sí, y como todo lo significativo en la vida, la lectura del libro no es fácil y se deben tener algunos conocimientos históricos. En pocas palabras, si el libro te vapulea de entrada, no te rindas y verás que al final serás 170 páginas más sabio.

El crítico literario

Diego-Velasquez-1Soy Diego Velásquez, Comunicador social, maestro en literatura y crítico literario. Amanda de la literatura pesada, las mujeres, la bicicleta y el espíritu del vino.
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Autor: Gabopineda

Soy Gabopineda. De niño me gustaba imaginar: era común verme caminar con la mirada perdida, hablando solo y agitando las manos como evidencia de que sostenía una acalorada discusión con un interlocutor invisible. Desde entonces quedé atrapado en un nido de quimeras. Las historias que imaginé nunca se cumplieron. Pero mi error no fue fantasear sino nunca haber dejado rastro de ello. Este blog pretende corregirlo y, por supuesto, ayudarme a seguir imaginando.

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