Etapa 3: Sagan y la película del Tour

Tour de France 2017 - 03/07/2017 - Etape 3 - Verviers / Longwy (215,5 km) - France © ASO/Alex BROADWAY

Las Clásicas de Primavera son esas carreras de una sola etapa que se disputan en Europa, generalmente, en el norte, bordeando el mar, recorriendo carreteras belgas, italianas, alemanas, francesas y holandesas. Allí, los ciclistas pedalean para combatir el viento que los zarandea como si fueran hojas de papel; resisten el dolor de las ampollas que revientan en sus manos cuando sostienen el manillar sobre los caminos adoquinados y se deshidratan, a pesar de la lluvia, por la inclemencia del viento, durante casi 300 kilómetros. Entonces llega el embalaje final, en el que una docena de elegidos disputa el título de la etapa. Este año, en esas carreras, brillaron nombres como Sagan, Valverde, Gilbert y Greg Van Avermaet.

Foto Tour de France 2017 - 03/07/2017 - Etape 3 - Verviers / Longwy 
(215,5 km) - France © ASO/Alex BROADWAY

Estos primeros días del Tour de Francia rinden homenaje a esas clásicas. Presentan etapas que no llegan a los 300 kilómetros pero que sí superan los 200; una distancia equivalente a la que separa Cali de El Bordo o Bogotá de Barbosa (Santander), pasando por Villa de Leyva. Una distancia que resulta más que suficiente para torturar a un pelotón de ciclistas que competirá durante 21 jornadas. Los líderes de equipo suelen decir que, en esta primera semana, su trabajo consiste en no caerse, no ceder segundos, no dejarse vencer por el viento y llegar al mismo tiempo que el lote de embaladores, pues el que se quede cortado durante la primera semana, nunca entra en las cuentas de la general.

Para los comentaristas deportivos, son etapas de especulación, de leer comunicados, de recordar las palabras de un ciclista, un director de equipo u otro periodista. Son etapas para ver postales de pueblitos franceses, que incluyen paisajes, caseríos y comités encargados de montar coreografías dignas de ser registradas por la cámara de uno de los dos helicópteros que convierten al Tour en uno de los eventos cinematográficos del año.

Y mientras pasan las postales, un ciclista salta a la fuga, aprovechando una rampa de mil metros. Luego, el lote controla. Se fuga otro más, después un tercero y, si las condiciones son óptimas, más ciclistas van partiendo del pelotón como hacen las hormigas cuando huyen del insecticida. Pero el grupo mayoritario los va borrando, mientras disminuye los kilómetros hacia la meta.

La llegada de hoy a Longwy terminaba en una subida de 1,6 kilómetros, que recordaba el final de la Flecha Valona –una de las clásicas de primavera–, aunque no la igualaba. En esa aceleración final ganó Peter Sagan, aunque sudó frío cuando se le soltó el pedal en el remate final. Sin embargo, a Michael Mattews, el segundo del día, le faltaron metros de distancia para rebasarlo. Aunque, si no se aprovecharon los 212,5 planeados para el día, ¿qué sentido tiene lamentar que la etapa no tuviera 50 metros más?

El grupo de favoritos arribó completo. Poco importó el pinchazo de Bardet. De momento, todo sigue según el plan de Froome: sin sorpresas ni ataques irreverentes. Mañana vendrá otra etapa larga: 207,5 kilómetros de aguante para los favoritos y otro día de fiesta para los embaladores, los coreógrafos y los camarógrafos del Tour.

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Autor: Gabopineda

Soy Gabopineda. De niño me gustaba imaginar: era común verme caminar con la mirada perdida, hablando solo y agitando las manos como evidencia de que sostenía una acalorada discusión con un interlocutor invisible. Desde entonces quedé atrapado en un nido de quimeras. Las historias que imaginé nunca se cumplieron. Pero mi error no fue fantasear sino nunca haber dejado rastro de ello. Este blog pretende corregirlo y, por supuesto, ayudarme a seguir imaginando.

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