Un Tour de Francia 2018 que empieza y vuelve a empezar

Foto oficial de la etapa dos del Tour de Francia 2018

Comienza el Tour de Francia 2018, con un mar de etapas planas –nueve en total–, incluyendo una contrarreloj por equipos de 35,5 kilómetros de recorrido, que se correrá este lunes. Durante los primeros días, transita por los Países del Loira, cerca de Nantes, bajo un sol adormecedor con el que los ciclistas y directores de equipos pierden la cabeza y los estribos en los bríos de los kilómetros finales.

No se trató de un comienzo clásico, y quizás tampoco se trate de un Tour de Francia clásico, pues arrancó con una etapa de 201 kilómetros, dedicada a los sprinters,en lugar de un prólogo contra el cronómetro. Es distinto porque se corre a la sombra del fútbol, buscando los huecos de audiencia de los entre-partidos, o sazonando la carrera con detalles picantes como la etapa de pavé, en el infierno del norte, que se correrá al mismo tiempo en que dos naciones del viejo continente se disputen el máximo título del balompié mundial.

Novatadas en el Tour de Francia 2018

Pero hay que volver a las carreteras. A las locuras de las bonificaciones de tiempo que la organización del Tour de Francia 2018 atravesó en los 20 kilómetros finales de las etapas planas y en las líneas de llegada, los cuales entregan tres, dos y un segundo de ventaja –a primera vista inofensivos–, pero que sirven para que el pelotón meta el acelerón y lance la carrera en las circunstancias más peligrosas: curvas de noventa grados, embudos en las entradas municipales, originalmente diseñados para que los vehículos disminuyan la velocidad, y rotondas y separadores regados en cualquier parte de la vía.

Mientras unos corren por ganarse un segundo de ventaja, que si se acumula puede llegar a dirimir una clasificación general, el pelotón de ciclistas presiona para no perder la rueda y evitar cortes en los tramos finales. En ese ambiente impetuoso, la carrera se llena de nerviosismo y el ciclismo se convierte en un espectáculo de Náscar.

Precisamente, uno de esos embudos desnudó las flaquezas del Movistar Team, cuando las dos ruedas de la bicicleta de Nairo Quintana estallaron a 3,4 kilómetros de meta, al final de la primera etapa. No había ruedas de repuesto ni bicicleta recambio; tampoco, coequiperos para reintegrar al “supuesto líder” a la rueda del grupo principal. Solo la imagen de un equipo tricéfalo, confundido, sin estrategia… El mismo equipo que en 2013 sí fue capaz de detener a un brillante y advenedizo Nairo Quintana en un ataque fulminante que hubiera escrito una leyenda en las faldas de los Alpes, para no perjudicar a Valverde, la eterna promesa del ciclismo español, ese mismo equipo, no tuvo el coraje de pedirle al propio Valverde que devolviera el favor en el Tour de Francia 2018.

El Maillot Amarillo vuelve a Colombia

En contrapartida, en la punta de carrera, el mejor equipo del mundo sobre terreno plano, el Quick Step, hacía de las suyas para desgranar el pelotón. El pedalazo de aceleración dejó algunos accidentes que, con sorpresa, enviaron al piso a ciclistas como Froome o Bernal, quienes se sumaron a las ya tan acostumbradas de Porte o Yates.

De modo que, a cuatro kilómetros de meta, el Tour de las expectativas se terminó y dio paso a la gran vuelta de las oportunidades, el morbo o el heroísmo. Por lo primero, competirán los cuatro beneficiados de la primera ronda (Rigo, Bardet, Fuglsang y Dumoulin) que tomaron un minuto de ventaja sobre los dos principales contendores (Nairo y Froome). Por el morbo correrán Landa (Movistar) y Thomas (SKY), quienes no dudarán en amotinar a sus equipos hacia el cambio de jefe de filas, con la promesa de llevar el amarillo a casa, dando a entender que es el equipo, y no la persona, quien realmente compite por el máximo título. Y el heroísmo es lo que les resta a los caídos, quienes intentarán volver, recuperar tiempo y hacer suya la batalla, traer a la pantalla lo que todos vinimos a ver.

Tan descolocados fueron los incidentes como injustas sus consecuencias, pues, por culpa de sus efectos, casi pasó desapercibido un hecho histórico para Colombia: Fernando Gaviria iguala a Fabián Cancellara como el primer novato que gana una etapa en el mismo día de su debut en la ronda gala. Viste, además, el amarillo, repitiendo la hazaña de Víctor Hugo Peña en 2003. Y al tiempo, presenta credenciales para protagonizar la otra gran batalla de este Tour de Francia: la del Green jersey, que premia la regularidad.

Se trata de una competencia en la que tenía todo para ganar. Si el modelo era el Giro de Italia, el recuerdo de sus cuatro victorias consecutivas en la ronda italiana aviva el fuego de las expectativas. Pero el Giro no es el Tour. Tiene esa mística de no facilitar las cosas; de poner trampas en el camino. De modo que hoy era el turno de caída para Gaviria, en la mezquina curva de 90 grados a poco más de un kilómetro de meta, donde derrapó el pelotón en pleno y dejó el camino libre para que Peter Sagan, el pescador de oportunidades, diera un golpe sobre la mesa y recuperara su escarapela de favorito.

Aún así, queda mucho recorrido. El Tour de Francia 2018 Empezó para reiniciarse en el camino, antes de terminar el primer día. Pero volvió a empezar en el segundo y todavía puede reiniciar.

Ver la clasificación general aquí

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Autor: Gabopineda

Soy Gabopineda. De niño me gustaba imaginar: era común verme caminar con la mirada perdida, hablando solo y agitando las manos como evidencia de que sostenía una acalorada discusión con un interlocutor invisible. Desde entonces quedé atrapado en un nido de quimeras. Las historias que imaginé nunca se cumplieron. Pero mi error no fue fantasear sino nunca haber dejado rastro de ello. Este blog pretende corregirlo y, por supuesto, ayudarme a seguir imaginando.

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