El efecto Netflix sobre la agenda mediática

Los hábitos de los consumidores de televisión están cambiando de forma evidente. Al respecto, diría que es posible evidenciar cuatro efectos en el comportamiento de las audiencias, las cuales, de hecho, dudo que podamos seguir llamando de esa manera.

Hace unos cinco años, cuando todavía formaba parte del equipo de redactores de la revista P&M, pensaba que los servicios de video por demanda, como Netflix, iban a cambiar nuestros hábitos de consumo de televisión o de productos audiovisuales.

Hoy la afirmación puede sonar obvia pero en ese momento la entrada de ese tipo de servicios todavía era incipiente y la agenda mediática seguía ejerciendo su influencia de modo que los televidentes se programaban para estar frente al televisor a la hora precisa en se emitía ‘Yo Me Llamo’ o ‘Grey’s Anatomy’, dependiendo de sus preferencias. Corría el año 2011.

El cambio más importante que imaginaba en ese momento, precisamente tenía que ver con la desaparición de las agendas. Pensaba que con la televisión por demanda y los sistemas de grabación, los usuarios dejarían de ver programas en vivo, organizarían sus horarios según su estilo de vida y no con respecto a las parrillas mediáticas y, finalmente, se saltarían la publicidad, lo cual traería efectos –en ese momento la palabra que pensaba era ‘devastadores’– en las finanzas de los medios.

¿Qué tanto de esto se ha cumplido cinco años después?

Las series se consumen como libros

Quien ha leído un libro de ficción atrapante, sabe que lo más probable es no dejar de leerlo hasta terminarlo. Tanto así que las buenas historias policiacas, por ejemplo, pueden leerse en una sola noche si el lector tiene el tiempo y el insomnio adecuados. Este efecto, que hasta ahora era exclusivo de la literatura, se ha trasladado a los contenidos audiovisuales.

Hasta hace una década los televidentes debían esperar la emisión del capítulo siguiente, cuando se trataba de una serie de estreno, y muchas veces debían sufrir (y aguantarse) la decepción de ver un capítulo de relleno que servía para alargar la ficción. Un factor, de hecho, común en las telenovelas colombianas.

Esto supone un reto para los productores de contenidos más que para los usuarios porque el consumidor está más predispuesto a abandonar la ficción aburrida y lenta.

Cuando el contenido es envolvente el usuario puede dedicar tardes, días y hasta fines de semanas enteros para ver un capítulo tras otro, en el caso más extremo, sin pararse de la cama.

Adiós a la agenda mediática

Netflix fue la marca responsable de fomentar este tipo de comportamiento, basándose en los datos recolectados a través de los portales de contenidos audiovisuales piratas. Una vez descubrió que los seguidores de un programa de televisión gastaban horas en servidores como Cuevana o MegaUpload (hoy desaparecidos), implementó la estrategia de cargar una temporada completa de las series de su producción en el día de la fecha de estreno, para que fuera el usuario quien decidiera su propia agenda.

 Better Call Saul, Orange is the New Black, The Ranch, DareDevil, Jessica Jones y más de una decena de series han seguido la línea que trazó House of Cards en ese sentido. Pero lo más importante de este hecho es que la forma en que publicó sus contenidos le trasladó el poder al usuario y se lo quitó a los anunciantes. En el streaming, el dinero lo pone el usuario, no la publicidad.

No por ahora.

Televisión por aplicaciones

Suscripción a TV por aplicaciones en el mundo
Suscriptores de TV por modalidad en el mundo. Fuente: Nielsen

Las grandes cadenas de televisión, sin embargo, todavía actúan con cautela con respecto a estos hábitos. Al fin y al cabo, la agenda es lo que las ha llevado a donde están y tampoco pueden tirar toda la publicidad por la ventana.

Suscripciones a TV por modalidad en Estados Unidos
Suscripciones a TV por modalidad en Estados Unidos. Fuente: Nielsen

En Estados Unidos, la respuesta de CBS, NBC, Freeform, ABC, A&E y HBO, entre otras, fue lanzar sus propios servicios de consumo por demanda a través de aplicaciones a las cuales se accede desde el navegador de un computador o por medio de dispositivos como Apple TV, Roku, Chrome Cast, entre otros.

La diferencia es que, primero, no se atreven a publicar toda una temporada en sus aplicaciones. Por el contrario, estas funcionan como un repositorio de contenido para que el televidente tenga los episodios disponibles durante un periodo de 30 días después de haber sido emitidos en televisión. Es decir, la señal en vivo sigue teniendo prioridad. El usuario paga un precio por tener acceso a la aplicación y el servicio de streaming también tienen cortes de publicidad, aunque de menos tiempo que los emitidos por la señal corriente.

Usuario independiente de los medios

Los usuarios, sin embargo, ya han demostrado que prefieren esperar al día siguiente para ver su serie favorita a través de un servicio de streaming que no irrumpa con su estilo de vida, antes que detener su interacción social para irse a casa a ver un programa de televisión.

Un estudio de Nielsen, de hecho, demostró que el 65% de los aficionados a los contenidos audiovisuales (digamos, todo el mundo) incluyen en su rutina diaria el consumo de series, novelas o películas a través de servicios digitales (el estudio se puede ver aquí). Y exceptuando los ‘reality shows’ la audiencia de los programas de televisión se componen en un 30% de usuarios conectados a través de aplicaciones (los detalles está acá).

Estas cifras marcan el camino de lo que va a ser el comportamiento de las audiencias en un futuro no muy remoto. Ya sabemos que en esta época los cambios o las oleadas sociales suceden más rápido que en los siglos pre-digitales, así que la televisión o los contenidos audiovisuales deben hacerse hueco ahora guiados por la calidad, el gusto del usuario, la cantidad de puntos de giro y de personajes atrapantes, antes que por una decisión de horarios y de arrastre de audiencias.

Audiencia de TV por tipo de aplicación. Fuente: Nielsen
Audiencia de TV por tipo de aplicación.
Fuente: Nielsen

Game Of Thrones es una muestra de ello. Los fanáticos de la serie, por ejemplo, casi nunca se refieren al horario de emisión cuando hablan de ella, sino sobre lo sucedido en cada capítulo y las predicciones sobre el siguiente.

La televisión todavía está por cambiar.

El analista

Gabopineda-1Soy Gabopineda. Otra de mis aficiones es analizar las tendencias sociales y de comunicación. Sobre todo las de comunicación masiva. Los medios y las plataformas digitales también hacen parte del mundo de la ficción y ayudan a tejer la ficción en la que vivimos.
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Falsos positivos a través de email

Las audiencias creen ciegamente en el correo electrónico

Puesta en escena en la Torre Colpatria, durante el 09 de octubre
Puesta en escena en la Torre Colpatria, durante el 09 de octubre

Un singular correo electrónico circuló en Bogotá durante la semana pasada y escandalizó, por lo menos, a media ciudad. El hecho dejó ver cómo, 71 años después de la transmisión radial de “La Guerra de los Mundos” –emitida por la CBS en Estados Unidos–, a las audiencias todavía les cuesta separar la realidad y la ficción en los medios masivos de comunicación.

El mensaje en cuestión era una supuesta alerta sobre las actividades que se pretendían realizar durante el simulacro del terremoto en Bogotá. De acuerdo con éste, el Distrito planeaba volcar camiones para cerrar las vías de acceso a la ciudad, simulando accidentes; demoler edificios y explotar un avión en el aeropuerto, simulando desastres; encender todas las alarmas, suspender las comunicaciones y los servicios públicos, de manera que los habitantes de la capital enfrentaran con mayor realismo esta puesta en escena.

Obviamente, el mensaje se reprodujo en serie, hasta que de forward en forward, alarmó a toda la ciudad. Lo fijaron en las carteleras de los edificios y los conjuntos cerrados; lo reprodujeron los colegios en comunicados oficiales para los padres de familia; lo reenviaron a cada empleado de las empresas, para que lo tuviera en cuenta ese nueve de octubre; lo citaron en las conversaciones familiares, etcétera. Pero ¿por qué la mayoría de las personas lo asumían como cierto?

Una de las razones es porque venía firmado por una institución oficial. Sin embargo, ésta no era siempre la misma: a veces se reenviaba a nombre del Distrito, de la DPAE (Dirección de Prevención de Accidentes y Emergencias), del Ministerio de la Protección Social y hasta de parte de la Presidencia de la República. Pero aún así, la audiencia le otorgaba autenticidad (un colegio nos mencionó que le dio crédito al mensaje porque se lo reenvió alguien que trabaja en la ARS que esta institución contrata).

Al fin, la DPAE tuvo que salir a desmentir el asunto en los medios, aclarando que no iban a malgastar el erario público de esa manera. (A pesar de eso, algunas personas todavía sostienen que “la Alcaldía sí planeó un simulacro como ese; que no fue aprobado, pero igual se envió el comunicado). Al fin el asunto se superó y el simulacro se desarrolló, como suele decirse en los medios, “con total normalidad”.

No obstante, la realidad es clara: basta con que un mensaje llegue vestido con el formato del último grito de la moda en los medios de comunicación para que las personas le den crédito. Envías un correo, le pones dos o tres logos, lo cuelgas en un blog y ya está: tienes una verdad universal. Ese sigue siendo el poder de los medios. Y tal como lo dijo McLuhan, “no es que sea bueno o malo, sino que depende de la forma en la cual se use ese poder”.

Lo único cierto es que el criterio de las audiencias aún sigue siendo muy pobre en este sentido: basta leer los correos que aún se reenvían: la mayoría de ellos con mitos urbanos (¿O ya debo decir mitos globales, o glocales?) y que las personas creen y replican en cada aspecto de su vida cotidiana. Y aún queda por ver cómo el RSS, el video, el podcast y otros medios se sumen a esta ola de enfrentamientos entre la información y la desinformación.

Qusiera darle crédito a la foto. Como de costumbre en otros de mis blogs, la tomé de Flickr. Le agradezco a El Juglar del Zipa no se moleste por este hecho. Pueden consultar sus trabajos en : http://www.flickr.com/photos/juglardelzipa/tags/simulacro/