El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas

Recuerdo cuando mis hermanas jugaban con unos bellos unicornios. Al principio uno, como hombre, se acercaba a ellos y los miraba de forma extraña; hasta se preguntaba si la figura de plástico compensaba su falta fálica con la protuberancia en la frente. Continuar leyendo «El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas»

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Alexievich, literatura neo trágica

“Pare de sufrir”, serían las frases falaces de muchos presentadores y presentadoras de televisión en esos programas basura de las mañanas. Parar de sufrir no es posible, lo mejor es conocer un sufrimiento real para entender que la felicidad no es más que otra especie de padecimiento. Continuar leyendo «Alexievich, literatura neo trágica»

Noche con demonios del Caribe

Buziraco es el dios que habita en algunas laderas de las ciudades colombianas. Pero su influencia se ve reflejada en dos capitales. En Cali, donde en su honor construyeron un monumento, las tres cruces, para evitar su presencia, y en Cartagena, donde algunos palenqueros lo siguen adorando en el cerro de la Popa. Continuar leyendo «Noche con demonios del Caribe»

Adiós, abuelita

El último recuerdo que tengo de mi abuela María Deifilia fue el de ser testigo de su olvido. Sucedió en la mesa del comedor de la casa de mi tía Amparo, a la hora del café, cuando hablábamos sobre La Victoria. “Y usted, que veo sabe tanto del pueblo, ¿tiene familia por allá?»-me preguntó.  Continuar leyendo «Adiós, abuelita»

Solo agua y me iré

Pelícano en las playas de Santa MarthaMe detengo, parado, en medio de la arena, no para observarlos, sino por clemencia. Cada siete soles, treinta o trescientos, caminan por la playa, mirando el horizonte, mojando sus pies en el agua, sorbiendo algún líquido a la sombra. Nunca son los mismos, pero sí de la misma especie. Y ellos no entienden. “Miiira tan lindo el pelícano, dicen. “¡Diviiino!” Responde alguien más. Continuar leyendo «Solo agua y me iré»

El periodismo mono-fuente

Periodismo-mono-fuente-siglo-XXI

Un periodismo parcializado en razón de la falta de rigor, sin fuentes ni confrontación y con juicios apresurados, o a veces copiado de internet, es lo que disponemos hoy como fuente de información.  Se acabaron o escasean las historias bien investigadas y publicadas con el fin de prestarle un servicio al ciudadano, por otras que responden a “tendencias”, marcadas ya sea por las redes sociales o por algunos líderes de opinión.

Hace unos días escuché a una locutora de radio decir: “¿Cómo es posible que medicina legal no haya encontrado evidencias concluyentes en el caso de la niña ‘violada’ en Andrés Carne de Res? ¿Qué credibilidad podemos tener en la justicia después de esto?”

Relatar un hecho informativo requiere objetividad. Y en este caso, la periodista ya tomó partido. Ya decidió que se trató de una violación, exige una condena e invita a sus oyentes a sumarse a su misma posición. Y las personas lo hacen: desde Twitter las audiencias se manifiestan a favor o en contra y, más tarde, terminarán sintonizando en el dial a quien divulgue noticias que compartan su punto de vista. Pero nos olvidamos que los relatos no confirmados le deben conceder espacio a la duda y que el periodista debe confirmar con hechos, aquello que afirma como conclusiones.

El tema de este momento también es el enfrentamiento entre un vigilante de Carulla y un cliente. Un diario nacional reprodujo esta noticia. Y en este caso, el verbo “reprodujo” no puede estar mejor usado, pues la nota dice casi lo mismo que la descripción del video de YouTube que cargó un usuario para dar testimonio del hecho. ¿Dónde está la labor de reportería? ¿Qué pasó con las entrevistas al supermercado, a los clientes que protagonizaron el hecho o a los testigos del mismo? Si tienen dudas, aquí están los vínculos: http://goo.gl/5ojrJy (video) http://goo.gl/ZqCY58 (noticia).

Pareciera que la publicación de noticias como esta se decide por la pasión y no por la razón. La indignación, el enojo, el morbo, la exasperación, la excitación, la simpatía, la apatía y otros tantos sentimientos son quienes dirigen los consejos de redacción, en lugar de criterios como actualidad, proximidad, pertinencia, entre otros.

No solo pasa con las noticias judiciales y ciudadanas. En el plano político, social, nacional y hasta deportivo recibimos noticias (porque no pasamos de las noticias) con una sola fuente. Incluso, media fuente: por ejemplo, un comentario sobre quiénes son las “mujeres más escandalosas de 2013” da pie a una infografía (fotos y pies de foto, nada más) sobre el tema. Se hace con fotos de Google (Getty o algún servidor parecido, en el mejor de los casos) y textos wikipédicos o gugliados. No hay declaraciones ni comentarios, menos entrevistas y comentarios.

Así se está formando la opinión pública. La de mañana será una ciudadanía que – de la misma forma – no admita más argumentos que el propio. No requiera más evidencias que el juicio personal y no respete puntos de vista diferentes. Porque en eso nos entrena el periodismo mono-fuente de hoy. En que, poco a poco, seamos menos capaces de debatir, de ser tolerantes y de responder un argumento con otro.