El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas

Recuerdo cuando mis hermanas jugaban con unos bellos unicornios. Al principio uno, como hombre, se acercaba a ellos y los miraba de forma extraña; hasta se preguntaba si la figura de plástico compensaba su falta fálica con la protuberancia en la frente. Continuar leyendo «El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas»

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