Solo agua y me iré

Pelícano en las playas de Santa MarthaMe detengo, parado, en medio de la arena, no para observarlos, sino por clemencia. Cada siete soles, treinta o trescientos, caminan por la playa, mirando el horizonte, mojando sus pies en el agua, sorbiendo algún líquido a la sombra. Nunca son los mismos, pero sí de la misma especie. Y ellos no entienden. “Miiira tan lindo el pelícano, dicen. “¡Diviiino!” Responde alguien más. Continuar leyendo «Solo agua y me iré»

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